Casa Hotel Mamaluna
El hotel más pintoresco del valle…
Nuestra Historia
En el corazón del valle de Lunahuaná, una familia soñó con construir un refugio.
Así nació Casa Hotel Mamaluna, concebida primero como una casa de campo.
Con el pasar de los años, decidieron abrir su hogar a quienes buscan un espacio de descanso, inspiración y conexión con la belleza de la naturaleza.
Así, Mamaluna se transformó en una casa abierta al mundo y se consagró como un hotel boutique, un lugar donde cada visitante deja su huella y encuentra paz y armonía.
Todo comenzó en Pandemia
En aquellas épocas de incertidumbre global, mientras el mundo se había detenido, también surgieron nuevas obras e identidades. Mamaluna se construyó a fuego lento, ladrillo por ladrillo, suspendida en un tiempo sereno, donde cada detalle se pensó para florecer con paciencia y cuidado.
La Arquitectura
Mamaluna nació de un encargo único, diseñado por una arquitecta que tuvo el tiempo de pensar cada detalle con calma. No se trataba de replicar fórmulas de hoteles, sino de crear un espacio con visión y alma propia. Desde las primeras etapas de construcción, se podía percibir cómo el lugar se revelaba: cada línea, cada rincón y cada luz contaban la historia de un refugio pensado para inspirar, acoger y conectar.
Un edificio pensado a Fuego Lento
A diferencia de muchos proyectos arquitectónicos que se ejecutan en pocos meses y repiten variaciones de un mismo concepto seriado, este edificio tuvo la oportunidad de ser concebido a lo largo de más de cinco años, permitiendo la maduración de la sensibilidad del arquitecto y la expresión auténtica del propio edificio, que parecía reclamar su forma y carácter.